ACNUR NOTICIAS::23 DE DICIEMBRE::AFGANISTAN
Los niños de la calle son una imagen frecuente en las calles de la capital afgana. Ya sea que rebusquen en la basura esperando encontrar restos de plástico o metal, vendiendo periódicos en los semáforos o pidiendo dinero en las afueras de las tiendas y restaurantes, miles de niños en Kabul ayudan a mantener a sus familias por medio de trabajos domésticos, a menudo peligrosos.
No existen cifras confiables sobre el número de niños que trabajan en las calles de Kabul, pese a que una investigación desarrollada hace varios años por una organización no gubernamental afgana estableció la cifra en 30.000. La población de la ciudad ha aumentado dramáticamente desde entonces. Más de 3 millones de personas han regresado a Afganistán desde Irán y Pakistán desde el año 2002. Mientras que por un lado la mayoría de ellos ha regresado a sus comunidades de origen, inevitablemente algunos son empujados a la ciudad con la esperanza de encontrar trabajo.
En Chamán Hozori, una zona ubicada al este de Kabul invadida durante la guerra civil del país, unas 300 familias viven en improvisados asentamientos, compuestos por tiendas hechas con plásticos y chozas de adobe. Muy pocos niños van a la escuela en esta localidad. Sus padres dependen del escaso ingreso que los niños ganan en las calles.
Con la ayuda de una organización local aliada, el ACNUR está suministrando cuidados médicos y educación a las familias de más de 3.000 de los niños de la calle en Kabul.
La clínica móvil hace visitas dos veces por semana a Chamán Hozori. En una de las tiendas, las mujeres y los niños se sientan a escuchar las charlas sobre higiene básica. En otra tienda, dos médicos –una mujer y un hombre- examinan a los pacientes. Se toma la presión arterial, se examina el corazón y el pecho y se distribuyen medicamentos. Una pequeña mesa para exámenes se encuentra ubicada al fondo.
El equipo medico trabaja seis días por semana, suministrando cuidado médico in situ en ocho distritos ubicados en todo Kabul. Cada clínica recibe en promedio a 50 pacientes por día.
“La mayoría de los niños que vemos tienen entre 7 y 17 años”, dice el Dr. Ahmed Samadi, quien trabaja tiempo completo en la clínica. “En esta época del año recibimos muchas enfermedades relacionadas con la gripe, tales como la neumonía e infecciones respiratorias. Cuando tienes a familias viviendo en estas condiciones de hacinamiento no basta con tratar a una persona. Tienes que hacer que la atención médica sea accesible para toda la comunidad”.
Para los residentes de Chamán Hozeri y las miles de familias pobres en Kabul, el costo de consultar un médico o comprar medicamentos está más allá de sus posibilidades. La asistencia suministrada por el ACNUR asegura que la atención médica gratuita –y la educación sobre cómo prevenir futuras enfermedades- esté disponible para algunas de las personas más vulnerables de la ciudad.
Por su trabajo en contacto con basura, alcantarillas y recolección de sobras de la ciudad, la mayoría de los niños ganan menos de un dólar al día.
Aschiana, la agencia implementadora del ACNUR en la clínica de salud móvil, ha estado ayudando a los niños trabajadores de Kabul por casi 10 años. Lal Mohammed Shamin, su subdirector, dice que el objetivo de la organización es equilibrar las necesidades financieras reales de la familia con los derechos del niño.
“Siempre exhortamos a los padres para que inscriban a sus hijos en la escuela. En aquellas situaciones en las que la familia se vería gravemente afectada sin el dinero que el niño suministra, podemos ofrecerles un estipendio limitado equivalente a las ganancias mensuales del menor”, dijo. “Entonces debemos dar seguimiento para asegurarnos que el niño permanece en la escuela. Si logramos que se mantenga en la escuela, entonces tanto el niño como sus padres podrán salir beneficiados”.
El invierno ha llegado a Kabul y los residentes de la ciudad envuelven en frazadas y chales para soportar el frío. La bruma cae sobre la ciudad, oscureciendo las montañas que la rodean. Para los niños de la calle, la tarea de apoyar a sus familias continúa –como también los esfuerzos por mantenerlos sanos y salvos.
FUENTE:http://www.acnur.org/index.php?id_pag=3136



