BOLIVIA :: Opinión :: Mythyl Antezana Terceros :: Cochabamba, 08 de Octubre de 2008.
Los centros y hogares que acogen a los niños, niñas y adolescentes en situación de calle o que tienen algún problema con la ley, se encuentran en condiciones deplorables debido a la negligencia de las ex autoridades prefecturales en la atención en cuanto a la infraestructura.
A esto se suma que no existen los insumos básicos para quienes se encuentran acogidos en estos espacios vulnerándose, una vez más, su derecho a una vida digna, salud, educación, entre otros beneficios que debería tener.
Las autoridades prefecturales de la gestión del prefecto Manfred Reyes Villa no pudieron solucionar las demandas planteadas por los monitores de los centros, con el argumento de que los recursos económicos no eran suficientes. Sin embargo, esta nueva administración califica ese accionar como ”negligente”, falto de sensibilidad porque se hizo daño a gente inocente. Las consecuencias de la mala administración afectan a más de dos mil menores dependientes del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) que viven con raciones secas, porque este lunes no les dotaron de verduras, frutas ni carne, debido a problemas administrativos.
Otro asunto que va en desmedro de los niños, niñas y adolescentes, es que el mes de mayo el Sedeges hizo la transferencia de 100 mil bolivianos a un proyecto de análisis y priorización de cuencas en mancomunidades del Valle Alto.
Asimismo los monitores de los centros y hogares manifestaron que se hicieron las solicitudes correspondientes básicamente para lo que es la infraestructura y las terapias ocupacionales pero no obtuvieron una respuesta.
Mejor la calle
Sandra es una joven madre soltera acogida en el Centro Arfac desde hace siete meses junto a su bebé de sólo cinco meses.
Ella decidió participar del programa de rehabilitación para familias adolescentes de la calle, por su adicción a la clefa y en busca de una mejor vida para su hijo, pero el cambio no fue como esperaba.
“Nos bañamos con agua fría, no hay pañales, ni ropa o juguetes para los niños. Las lavanderías no funcionan, el detergente se ha acabado y tampoco hay alimentos frescos. Los chicos no tienen material para trabajar, hay carpinteros, albañiles, pero no hay ayuda”, dijo.
Recordó que en la calle sobrevivía vendiendo algunos dulces y cuando la necesidad era mucha, se dedicaba a robar, pero podía conseguir lo que ahora no tiene en el centro y le parece importante, sobre todo para su hijo.
“Este lugar no es muy diferente a la calle. Para lavar ropa nos agarramos en baldes de un tubo, nos aburrimos sin hacer nada. Prefiero volver allá (la calle) porque además mis amigos me ayudan”, agregó.
OPINIÓN hizo una inspección en el lugar, lo que antes estaba prohibido porque argumentaban que se afectaba la rehabilitación de los acogidos. Se encontró cuatro lavanderías construidas pero sin los grifos por lo que para evitar que el agua salga, le pusieron unas zanahorias en las tuberías. De los tres baños para varones, sólo uno funciona y ninguna de las duchas tiene agua caliente, porque la resistencia está quemada y las tuberías rotas.
Asimismo existen depósitos de objetos en desuso que ocupan espacios donde se tiene previsto, en esta gestión, habilitar un centro infantil, salas educativas y para otro tipo de actividades, previo arreglo de los techos llenos de goteras.
Del programa de rehabilitación a familias adolescentes “Arfac”, participan actualmente 9 parejas con sus respectivos hijos, además de dos madres solteras, sin embargo, se espera que hasta fin de año la cifra se incremente.
El actual monitor, Hernán Rico, explicó que estos problemas de infraestructura son básicos y vienen arrastrando desde varios meses, cuando lo óptimo era hacer que el Sedeges dé respuesta inmediata en beneficio de esta población vulnerable.
Reencuentro
Por otro lado, está el programa de atención integral para niños y adolescentes en situación de calle “Reencuentro” que tiene una serie de demandas para continuar en su proceso de rehabilitación y dejar atrás las drogas.
Víctor, de 12 años, pide con urgencia arreglar la cancha de básquet porque los arcos ya no sirven y las luces no se prenden, pero a la vez dice que necesita cachos y medias para poder hacer deporte.
Uno de sus compañeros, Carlos de 18 años, contó que no existe material para hacer trabajos de carpintería o la repostería, que son parte de la terapia ocupacional por lo que vio cómo muchos de los “recién ingresados” se iban, porque se trata de un centro abierto y voluntario.
En este lugar también se encontró que los baños estaban en condiciones deplorables, además que no tienen el servicio de agua potable y los inodoros ya cumplieron su ciclo de vida, al igual que los roperos en las habitaciones.
El monitor del centro, José Cardoso, explicó que en esta gestión se trató de hacer lo que se pudo, pero tuvieron dificultades con el presupuesto que era demasiado bajo para este programa en especial.
“Tienen buena alimentación, además de atención en salud, hay problemas de infraestructura pero consideramos algo secundario. Aun así se ha pedido a principios de año para algunos arreglos, pero nos dijeron que había que hacer cotizaciones y presupuesto con arquitectos y albañiles”, manifestó.
Dijo también que como técnicos hicieron los requerimientos a principios de año pero hubo poca coordinación en lo administrativo y el tema burocrático tampoco fue de mucha ayuda.





